Aunque muchas veces lo más placentero sea salir a trotar suave 45-60’, no debes obviar los beneficios que tiene correr a distintos ritmos, intensidades… Uno de los principios básicos de cualquier plan de entrenamiento es el de estimular nuestra musculatura y estado físico a través del trabajo variado en la carrera a pie. Si haces entrenamientos distintos, evolucionas. Si siempre haces lo mismo, te estancas.

Si nuestra rutina se limita a salir a trotar, nuestro cuerpo se acostumbrará y nos costará muchísimo correr a ritmos más altos. No es cuestión de correr más kilómetros, si no de hacer algunos de esos kilómetros que sumamos a la semana a ritmos más exigentes.

Por ejemplo, si compites a 5’ el kilómetro y quieres hacerlo más rápido, si sales todos los días a rodar a 5’45” te costará sangre y sudor llegar algún día a correr a 4’45. En cambio, si haces entrenamientos de series o fartlek algún día en el que haces incluso menos del 10% de tu distancia semanal a un ritmo más alto que el de competición (por ejemplo a 15-20 segundos más rápido que tu ritmo en un 10k), seguro que empiezas a mejorar. Lo ideal es ponerte en manos de un entrenador que te indique las ‘cargas’ de trabajo mediante series, rodajes controlados, trabajo de fuerza en cuestas… Ojo que si te pasas es normal empezar a tener molestias, algún tipo de lesión… La estricta supervisión de un entrenador es esencial.

No es cuestión de ‘machacarse’ a diario, si no de intentar sumar cada semana un día de rodaje suave con otro de más ‘calidad’ (series o fuerza), con alguna tirada más larga el fin de semana a ritmo más suave, e incluso otro día de competición. Ponernos un dorsal nos motiva mucho y nos ayuda a exigirnos un poco más de lo normal.

En la variedad está el gusto, y aunque no todos tenemos ganas de sufrir innecesariamente corriendo intentando hacerlo más rápido de lo que podemos, nuestro físico lo agradecerá. Y ojo, no sólo se trata de ritmos, incluso variar el terreno y el escenario habitual donde corremos nos reportará beneficios. Trata de salir al monte a hacer una buena caminata, corre en las cuestas abajo y en los llanos y camina cuesta arriba.

Imagínate que todos los días que quedas con los Beer Runners te tomases siempre la misma tapa acompañando a la cerveza, semana tras semana, año tras año… :D