Haruki Murakami es un escritor y traductor japonés, aunque muy influenciado por la cultura norteamericana. Ha escrito novelas de gran peso como Tokio Blues o 1Q84, entre otras muchas. Murakami escribió hace justo 10 años un libro que ha sido uno de los pilares culturales del mundo runner, porque además de escritor de éxito, es un apasionado de los deportes de resistencia. “De qué hablo cuando hablo de correr” es uno de sus grandes éxitos internacionales, un best seller incontestable, y una especie de ‘guía del running’ que ha motivado a millones de personas en todo el mundo a ponerse las zapatillas y correr. Al fin y al cabo en este libro refleja cómo corre, por qué lo hace, cuándo, dónde… y ha afirmado en varias ocasiones que cuando termina su entrenamiento: “Me tomo una cerveza todo lo fría que quiero. Por supuesto, está buenísima. Pero la cerveza real no está tan buena como la que yo imaginaba y ansiaba fervientemente cuando corría. No existe en ninguna parte del mundo real nada tan bello como las fantasías que alberga quien ha perdido la cordura”, afirma. 

Murakami es, pues, un Beer Runner más, ¡y seguramente ni lo sabía! Eso sí, es un corredor más bien solitario y, en esto, no le damos la razón. Él afirma que correr solo es bueno para su salud mental, es el momento en el que se encuentra con sí mismo. Y, ojo, es un defensor a ultranza de la siesta. 

Corras solo o acompañado, terminar un duro entreno con una cerveza es genial, pero con los compañeros de carreras es todavía mejor. 

No te pierdas sus reflexiones en este artículo de El País.