Cada vez son más los corredores que recurren a lo que ellos llaman ‘natural running’ en los parques, calles y hasta en los trails y recorridos fuera de las grandes urbes. Esto del ‘barefoot’ o correr descalzos o bien con calzado minimalista (desde zapatillas con una suela de milímetros hasta chanclas tipo “guaraches”) está bastante de moda. Como todo en la vida, con moderación, puede ser una sensación muy placentera para añadir a tu lista de ‘cosas que hacer en las vacaciones’. ¿Te atreves a probarlo este verano?

No pretendemos introducirnos en el debate de si es correcto o no usar zapatillas de running, para eso hay expertos muy bien documentados tanto en la podología, fisioterapia, y en ciencias de la actividad física, con posturas encontradas. Eso sí, si te atrae esta opción de correr descalzos o con lo mínimo en tus pies nada como empezar a probar lo de sentir (en el sentido literal) el terreno que pisas corriendo por la arena de la playa.

Incluso los más apasionados del barefoot recomiendan a los recién llegados a esta práctica lo de dar el salto muy poco a poco, haciendo una transición muy suave y sin traumas, corriendo muy pocos kilómetros al principio hasta que la musculatura, tendones y hasta los tejidos del pie, se acostumbren. Sin duda, si quieres darte el capricho, nada como intentarlo en la orilla de la playa. Prueba a correr no más de 5 minutos el primer día. Ve añadiendo algunos minutos cada jornada, y ojo que corres el riesgo de lesionarte o hacerte daño, como cortes en los pies en caso de rozarte con alguna concha o piedrecita. Precaución, que una herida en un pie puede dejarte sin correr una larga temporada.

Correr barefoot no es lo más indicado para todo el mundo, de hecho hay muchos corredores que no deberían, sobre todo aquellos que ya presentan problemas de pisada y una técnica de carrera poco o nada desarrollada. Pero si quieres darte el capricho y experimentar, y si la playa sólo la ves en julio y agosto, estas son tus semanas para intentarlo ;)