Da igual tu nivel, da igual lo entrenado que estés, da igual el momento de la temporada en el que te encuentres, da igual la hora del día… Correr despacio, sin importar el ritmo, sin mirar el reloj, es uno de los mayores placeres para cualquier corredor.

Des-paaa-ssi-to  como dice la canción es mucho más placentero, reconfortante, incluso muy necesario después de otros entrenos más duros o rápidos para recuperarse y asimilar. Nos encanta la palabra ‘rodar’ o ‘rodaje’, porque nos permite salir a correr a ritmo tranquilo, tan tranquilo que puedas mantener una conversación sin asfixiarte en el intento. Lo que nuestro capi de Zaragoza, el gran Cristian Monterde, bautizó como ‘trotertulia’, trotar + tertulia.

En verano debemos dar tregua al cuerpo, sobre todo con calor, porque nuestro rendimiento baja. Si bien es un gran placer todo el año, nada mejor que bajar el ritmo de nuestros rodajes en verano para volver al origen, a lo que nos hizo calzarnos las zapatillas para correr en buena compañía: divertirnos. 

Despacito

quiero hacer kilómetros despacito

perderme por las calles de este laberinto

y convertir este trote casi en un rito…

Des-pa-cito

quiero trotar por la calle despacito…