Hacer un buen calentamiento y una adaptación gradual y paulatina a un esfuerzo físico importante debería ser nuestro arranque diario a los entrenamientos. Nuestro ‘motor’ debe ir subiendo de ‘revoluciones’ poco a poco, no pasar de 0 a 100 en un minuto. Es bueno para nuestro organismo, para nuestros músculos, tendones, articulaciones… incluso hasta para preparar nuestra mente para el esfuerzo que llegará a continuación.  

Nuestras pulsaciones en reposo nada tienen que ver con nuestras pulsaciones en movimiento. Lo ideal es antes de cada entrenamiento hacer ejercicios de movilidad articular muy sencillos (como los que puedes ver en este vídeo). Estos ejercicios preparan tu musculatura para ‘la batalla’ y aumentan la frecuencia cardíaca de forma progresiva: en menos de 5 minutos estarás listo para correr. Mueve tus rodillas, hombros, tobillos, caderas, haz pequeños saltos, anda levantando las rodillas…

Otra opción, o como añadido a los ejercicios de movilidad articular, es empezar andando rápido unos minutos y luego seguir con un trote suave. Esto cobra vital importancia antes de una competición o uno de esos entrenamientos exigentes de series o de fuerza. Además, en el caso de un calentamiento pre-competición es ideal tras los 10-15’ de preparación hacer unas progresiones, que consiste en correr 4-6 rectas de unos 40 ó 50 metros esprintando de forma progresiva, acelerando. Esto activará nuestra musculatura. 

Lo que no te recomienda ningún entrenador ni experto en atletismo es ponerte a estirar en frío, antes de correr. No es necesario y todo lo que puedes conseguir es provocarte alguna molestia. 

Ojo, al igual que preparamos nuestro cuerpo antes de una carrera intensa, después de una debes intentar volver a la calma también de forma progresiva. Hay quien termina una carrera a tope y en cuanto cruza la meta se para inmediatamente. Es otro error, ya que lo ideal es ‘desacelerar’, seguir trotando suave y terminar andando unos minutos para que nuestro corazón vuelva a sus pulsaciones similares a cuando está en reposo de forma progresiva. Además de ayudar a nuestro corazón a bajar las pulsaciones de forma suave, servirá para que nuestra musculatura se ‘limpie’ de productos de desecho y se recupere del esfuerzo en menos tiempo tras el entrenamiento. Es otra forma de empezar a preparar la siguiente carrera o entrenamiento exigente. 

Normalmente, incluso los corredores más acostumbrados a hacer estas rutinas, dejan de hacerla si hace mucho frío, si llueve o hace calor… ¡Puedes hacer estos ejercicios de movilidad en casa! Incluso en tu portal puedes subir y bajar andando a buen ritmo las escaleras!