Cada mañana que uno intenta salir a correr muy temprano antes de ir al trabajo o a las clases, o bien el fin de semana cuando madrugamos para ir a una carrera o para hacer un entrenamiento un poco más largo de lo normal, seguimos el mismo proceso de negación. Suele pasar lo siguiente:


  • Suena el despertador bien temprano.
  • Lo apagas.
  • Tienes unos segundos o incluso minutos (mientras más tiempo peor) en el que empiezas una dura batalla contra ti mismo: ¿y si en vez de irme a correr me quedo en la cama y duermo un par de horas más?
  • A partir de aquí hay dos opciones: A) te levantas y te vas a correr, B) te quedas dormido.


Si eliges la B seguramente esbozarás una sonrisa durante unos segundos antes de quedarte dormido. Eso sí, te levantarás más tarde y tendrás la sensación de que has desperdiciado la mañana, o de que al menos la pereza te ha vencido.

Si eliges la A, la elección más difícil y dura, seguramente no sonreirás mientras tomas un café, mientras te vistes, sales a la calle y empiezas a trotar. Eso sí, cuando llegues a casa de vuelta tras acabar el entrenamiento o la carrera sí que tendrás una sonrisa enorme, te sentirás fenomenal.

Es muy difícil vencer a la pereza, al cansancio, pero salir de la zona de confort es muy beneficioso. Cuando tengas dudas de qué hacer acuérdate siempre y visualiza cómo te sientes cuando llegas a casa y te pegas una buena ducha después de haber corrido. O cómo sabe esa bien merecida cerveza… Cuando estés en la cama acurrucado y dudes si apagar definitivamente el despertador intenta pensar en lo genial que te sentirás cuando estés corriendo y llegando ya al final, a tu meta.

No sólo el sueño es nuestro enemigo: el mal tiempo (lluvia, frío, viento…) o el exceso de buen tiempo (calor, humedad alta…) frenan nuestras ganas de correr. Si no te funciona visualizar el final del entrenamiento, lo que no falla nunca es quedar con amigos para correr. Cuando has quedado con otras personas para hacer deporte no los vas a dejar tirados, sólo si te levantas enfermo o si pasa algo realmente importante fallarás.

Así que ya sabes, busca a los Beer Runners de tu ciudad, únete o crea tus propias quedadas y sal a correr en buena compañía. Si le añades la cerveza de después, no te saltarás ni un día de entrenamiento o de carrera. ¡Te esperamos!