Te despiertas un sábado o domingo temprano, pero sin madrugar demasiado, solo lo suficiente como para sentirte descansado y con fuerzas. Desayunas algo ligero porque has cenado bien y tus depósitos de energía están a tope. Entras en el grupo de Facebook o en el de WhatsApp de los Beer Runners de tu ciudad, y consigues encontrar a varios compañeros de fatigas para salir a correr una horita. Te vistes con tu “uniforme de gala”: zapatillas, mallas, y el naranja de la camiseta Beer Runners que nunca puede faltar. ¡La temperatura es perfecta para quedar a media mañana y empezar el día con un buen entreno!

Conforme empiezas a correr vas dejando atrás el agobio de la ciudad, preocupaciones y rutina incluidas, y solo piensas en los kilómetros que tienes por delante. El trote no se disfruta igual si no va acompañado de la “trotertulia”: momento de comentar la semana que suele acabar en un viaje planificado para correr la maratón de cualquier país a la que le teníais tantas ganas. 

Con el ritmo cogido, hablar se hace cada vez más difícil, así que a vuestro paso solo se oyen las pisadas que luchan por alcanzar la meta. Entre abrazos y risas celebras con tu grupo que habéis acabado la primera parte del entrenamiento, pero siendo conscientes de que la segunda la disfrutaréis por igual. 

Conforme van saliendo las bravas, los pinchos de tortilla, y las cañas, entiendes porque sigues en esto llamado Beer Runners a lo que un día te animaste a ir pensando “a ver que se cuece por aquí” Una vez habéis hecho los deberes, seguís planeando esa próxima escapada donde, aunque cada uno vaya con su reto personal, haríais de liebre por todo vuestro equipo sin ni siquiera pensároslo. 

Brindáis, os chocáis las manos y os preparáis para el próximo fin de semana… “ah, no, no puedo, voy a la carrera esa tan buena del pueblo de aquí al lado en el que te tratan tan bien en la post carrera…”. Te despides, y vuelves a casa para pegarte una ducha con una sonrisa que te acompañará hasta la próxima quedada, por lo menos. 

Ha sido el plan perfecto. Correr, amigos y cañas. Sin estrés, sin prisas, sin agobios. 

Si esto es tan placentero… ¿por qué no lo haces más a menudo? Piénsalo. Corremos para divertirnos, para pasarlo bien. Corremos por estos momentos. No dejes pasar otro plan perfecto el próximo fin de semana.