Una de las cosas por las que el running ha tenido tanto éxito es porque es muy complementario con otros deportes. De hecho, es la base para mantener nuestro físico a punto para otras actividades. Tanto si lo tuyo es el fútbol, el pádel, el baloncesto, montar en bici, el gimnasio… Un poco de running a la semana te vendrá genial para rendir más y mejor en tu principal pasión deportiva, y para disfrutar más de los dos deportes.

Hay una cuestión muy básica pero importante a la hora de correr como complemento: el descanso. Si juegas un día a la semana al fútbol o al padel, no vayas a salir a correr el día antes y luego te tires 5 días parado. Mejor descansar al menos un día entre cada jornada deportiva.

El running mejora tu estado físico, te da más resistencia y tono muscular, y te ayuda a mantener tu peso. Lo ideal sería que, al menos, corrieras un par de días a la semana, a ritmo suave, entre 30 y 40 minutos, y que otro día hicieras ejercicios de fuerza, o bien hazlo después uno de los dos días que corres. Los ejercicios de fuerza puedes llevarlos a cabo en el gimnasio haciendo las rutinas de pesas y máquinas, o si no con ‘peso libre’, es decir, con tu propio cuerpo:

En las quedadas Beer Runners es muy habitual que vengan muchas personas que prácticamente sólo corren el día del encuentro, porque los otros días montan en bici, hacen actividades en el gimnasio (spinning, aquagym…). Para los que no son muy asiduos es mucho más divertido hacerlo acompañado y con la recompensa final de una cerveza que hacerlo solo. ¡Anima a tus amigos a que te acompañen en en nuestras quedadas!

Aunque sólo corras un día a la semana, debes tener tu propio equipamiento específico para correr, especialmente unas buenas zapatillas. Salir a correr con las zapatillas con las que juegas al tenis, las botas de fútbol sala o cualquier otra ‘ocurrencia’ como esta, te llevarán directo a una lesión como la fascitis plantar, periostitis, problemas de rodillas… La correcta elección de la superficie dónde correr también tendrá sus consecuencias: intenta salir a trotar por terreno blando como la tierra del parque, una pradera o el campo. Evita el duro suelo de los paseos marítimos, aceras, hormigón…

Pruébalo. Seguramente te enganches a esto de correr  se convierta tarde o temprano en tu deporte principal. Mientras tanto, disfruta del running a tu manera, a tu ritmo.