Si hay algo que escapa a nuestra comprensión, y casi también a la comprensión de los entrenadores, médicos y especialistas en running es ¿por qué nos entra el famoso dolor de flato cuando corremos?

Hay muchas teorías, y parece claro que intentando evitar los principales errores podemos minimizar su impacto o su aparición.

El flato es ese dolor agudo en nuestro abdomen, en el lado derecho, justo debajo de la última costilla. Tiene mucho de mito y, posiblemente, diferentes causas según cada corredor. Así que no hay una receta única para prevenirlo.

¿Te duele el flato? Los dos remedios de urgencia son: parar de correr o disminuir el ritmo, y así prácticamente desaparecen, además de presionarnos el lugar del dolor con nuestra mano y bajar el ritmo de carrera. De todas formas, una vez que aparece el flato lo sensato es parar o bajar mucho el ritmo.

Lo único realmente útil es intentar prevenirlo en la medida de lo posible, y aquí te indicamos cómo evitar este molesto dolor:

Respiración: Mantener una respiración correcta es fundamental para evitar que el diafragma nos provoque este dolor. Debemos concentrarnos en respirar bien, y es muy favorecedor intentar ‘entrenar’ nuestra respiración durante el día a día. Intenta no hablar mucho mientras compites, y bebe a sorbos pequeños en los avituallamientos. Respirar profundamente cuando estamos parados tras la aparición del dolor ayuda a relajar el diafragma.

Digestión: Los gases, las comidas pesadas, una digestión no completada, acidez en el estómago… Todas estas cosas influyen en la aparición o no del flato. Intenta salir a correr con la digestión realizada, y evita ingerir comidas pesadas, así como bebidas con muchos gases antes de salir a competir o entrenar. Recuerda, la cerveza después de correr te sentará de maravilla.

Ritmos y superficies: El flato suele aparecer cuando estamos corriendo fuerte o casi a tope de nuestras posibilidades. Así que si fuerzas demasiado es probable que lo sufras. También es más habitual este dolor bajando cuestas muy rápido. Así que no hay nada como correr más suave para que no nos duela.

Abdominales y ejercicios respiratorios: Un buen tono de la musculatura abdominal, así como una respiración profunda y acompasada al ejercicio son claves también para no tener estos problemas.

El flato, o dolor abdominal transitorio, es una maldición, pero en nuestra mano está intentar evitarlo.