Que el running es un boom es algo fuera de toda duda. Pero no es menos cierto que no todo el mundo digiere un cambio en el estilo de vida o en sus hábitos de la misma forma. A veces, nos dejamos llevar por la pasión y convertimos este deporte o hobby, llámalo como quieras, en el centro de nuestro universo. El problema, es que este centro del universo algunas veces se transforma en agujero negro que lo engulle todo: amigos, pareja, vida social, trabajo, estudios, otros hobbies…

Desde luego que no somos quién para decirte si se te ha ido de las manos o no, pero está bien pararse a pensar si salir a correr no nos ha transformado en un ser ermitaño que sólo come comida sin grasas, que no perdona fallar ni un día de entrenamiento, que no sale a pasear para evitar la sobrecarga de los sóleos, que madruga todos los días y que se acuesta el primero, que sólo gasta dinero en zapatillas de última generación y en gadgets carísimos, que sólo viaja si es con un dorsal para ir a tal o cuál carrera… Cuidado, puede ser tarde… ¡Del running también se sale!

No seas un adicto-mono tema, acuérdate de dar siempre su sitio a la familia y a los amigos. O incluso no pierdas la oportunidad de venirte a las quedadas Beer Runners. Esa es la esencia de nuestras citas, somos sociales, nos gusta correr en compañía, hacer deporte, charlar, compartir, y nos gusta tomarnos una cerveza con los amigos y compañeros, disfrutar de la vida y del running.

Si eres de los que no gana carreras, o te da igual, si eres de los que sabes que para mejorar tu marca no hay que convertirse en una monja de clausura, si quieres ser feliz corriendo, y hacerlo durante muchos años… ¡Nunca pierdas la perspectiva de lo que realmente importa!

Corre, y ¡se feliz!