Posiblemente, desde los primeros días que empezaste a correr ya tenías en mente hacer algo “grande”. Grande suele ser sinónimo de “largo”, como correr un maratón, hacer un trail de montaña de esos de tres cifras (100 km o más), o ir a alguna de esas pruebas importantes del calendario runner de las que habrás oído hablar muchas veces a tus amigos, que has visto en vídeos espectaculares en las redes sociales, o sumarte a ese espectacular viaje con los compañeros para ponerte el dorsal en una ciudad mítica...

Es casi una tendencia natural dejarte llevar por la épica y por la ilusión de lograr grandes objetivos atléticos. Pero hay una delgada línea que separa el reto deportivo del reto irresponsable. Bajo la premisa de que correr tiene que ser algo divertido, no se nos pueden ir de las manos nuestros grandes objetivos.

También hay que reconocer que es difícil saber si se está preparado o no para participar en un ultra, en un maratón, en un trail por la montaña, o en un triatlón distancia Ironman… Es difícil, sí, pero hay una cuestión que todos deberíamos tener claro: en el deporte, al igual que en la vida, tenemos que ir cumpliendo etapas. Esto es lo más lógico que te podemos recomendar. Si llevas corriendo solamente unos meses o un año lo más inteligente sería apuntarse a las carreras de 5 o 10 km que hay cada fin de semana. Además de la musculatura tienes que entrenar también tus tendones, tus ligamentos… Y eso es algo difícilmente perceptible pero esencial para evitar lesiones y preparar tu cuerpo para, en años posteriores, poder intentar acabar tu primer maratón. Lo que no tiene sentido es llevar un año corriendo y a pesar de que logres buenas marcas creer que estás preparado para correr una prueba de larga distancia. Lo ideal es poco a poco ir entrenando correctamente durante varios meses para acabar un medio maratón, cuando domines la distancia después de haber corrido varios empezar a entrenar bajo la supervisión de un entrenador una distancia superior como el maratón, pero siempre con la idea de no someter a tu cuerpo a un castigo excesivo. Esto no tiene ningún sentido.

Ser maratoniano o ultra corredor ni te hace mejor runner, ni mejor persona, ni mejor deportista. Lo que si te hace mejor corredor es acumular experiencias, kilómetros, entrenamientos y competiciones en buena compañía, y eso es la esencia misma de la filosofía Beer Runners. Ser maratoniano no es sinónimo de ser “mejor” o de ser “más”. 

Correr estas grandes distancias, como los 42 km, es para muchos un gran sueño, pero es muy duro, requiere mucho entrenamiento y mucho sacrificio. No te lo tomes como algo a la ligera. Es cuestión de constancia y persistencia, y de entrenar correctamente y cuidar muchos aspectos de tu vida como son el descanso y la nutrición.

Te recomendamos que además te hagas un chequeo médico previo y una prueba de esfuerzo para evitar riesgos innecesarios. Recuerda, corremos para divertirnos y para compartir, esos son siempre nuestros objetivos. Y eso no tiene nada que ver con la distancia acumulada al cruzar la línea de meta. Absolutamente nada que ver.