Lo mejor de ser parte de Beer Runners es compartir, conocer gente. Sin ninguna duda. Gente maravillosa, gente normal, no son héroes ni heroínas, son gente con ganas de pasarlo bien mientras corre y también después, al terminar. 

Beer Runners apareció hace cuatro años en mi vida en un momento difícil en el que acababa de superar una grave enfermedad y estaba empezando a correr. Gracias a este movimiento he conocido a gente maravillosa con la que poder compartir mi gran pasión y una cerveza charlando después. 

Llevo más de media vida corriendo, desde los 20 hasta los 40, empecé con los amigos del gimnasio, y acabé inscribiéndome a las carreras, como la gran mayoría de corredores. Precisamente en octubre 2012 corriendo la media maratón de Talavera es donde me di cuenta que tenía “algo raro en el cuerpo”. A finales de ese mismo año me detectaron un linfoma.

Tengo clarísimo que el running ha sido clave en la detección, tratamiento, y resolución final de esta enfermedad. En pleno tratamiento, a través de las redes sociales conocí a los Beer Runners, y cuando empecé a correr (bueno, cuando volví a correr) en febrero de 2014 me uní al movimiento, creamos el grupo en Talavera, y desde entonces no hemos parado.

Intento ser activo en redes sociales, me divierten y me aportan mucho. Es importante tener un talante abierto y quedarse con lo positivo. Como casi todos, tengo un trabajo exigente, siempre de un lado para otro, pero intento robarle horas al día, sobre todo los fines de semana, para cumplir con mi pasión. Esto no tiene sentido si no somos capaces de conciliar vida familiar, trabajo y hobby.

Nunca me he rendido, corro todo tipo de carreras, hasta maratones…pero siempre para pasármelo bien, hasta cuando cruzo la línea de meta tras 42.195 metros. Para mí Beer Runners es un movimiento especial de amigos que se lo pasan bien y comparten buenos momentos. ¡Esa es la clave!