Entre los tópicos más manidos y antiguos del mundo del running está el de que “más kilómetros, mejor rendimiento”, o “mientras más corras, mejor corredor”, y está más que demostrado que no son ciertos. Bueno, lo único que está demostrado es que si te pasas acumulando kilómetros, lo más probable es que acabes lesionado.

El maldito efecto “Forrest Gump” ha hecho mucho daño al corredor popular. Queda muy épico, pero es poco lógico. En primer lugar, si lo que quieres es mejorar tus tiempos, correr más rápido o incluso correr pruebas de larga distancia (medio maratón, maratón o un trail) lo que tienes que hacer es entrenar la fuerza en el gimnasio, haciendo cuestas o escaleras, y evita acumular muchos “kilómetros basura”. Es decir, es importante que en tu plan de entrenamiento tengas variedad de ritmos a la hora de correr. No puedes correr muchos a ritmo de competición, es más, lo más probable es que sólo algunos días de series corras igual o más rápido que cuando te pones un dorsal. Pero es igual de importante no pasarse sin sentido haciendo kilómetros a ritmo lento. Por ejemplo, si el domingo toca hacer una salida más larga de lo habitual, lo ideal es hacerlos de forma progresiva, empezando suave y terminado a ritmo más vivo. Lo que no tiene ningún sentido es hacer más kilómetros de los que te recomiende tu entrenador o el plan, por el hecho de “trotar más tiempo”.

Es mejor descansar completamente entre dos días de entrenamientos más fuertes que hacer 10-12 kilómetros al trote. También hay quien piensa que es imprescindible correr más de una hora cada día. ¡No! Como te hemos comentado, lo ideal es ir intercalando entrenos diferentes, un día de ritmos, un día suave, un día de series o de ejercicio de fuerzas, un día suave o a ritmos medios… Salir todos los días a tope, o salir todos los días muy tranquilo pero a sumar muchos kilómetros a lo “Forrest Gump” sólo te conducen a una más que probable lesión.

Si corres 100-150 kms a la semana a no ser que tengas un físico como Abel Antón o Martín Fiz lo más probable es que en pocos años sufras alguna lesión que te deje tocado. Incluso corriendo entre 40-70 km a la semana tienes riesgo de lesionarte, así que si quieres correr muchos años, no te castigues tanto de joven. Estira mucho, visita al fisio y renueva tus zapatillas habitualmente.

Es importante que elijas también de forma correcta la superficie para tus rodajes. Ten en cuenta que el asfalto es la superficie más lesiva, oblígate a correr por tierra, césped, evita el suelo “gris”, evita también las aceras, carriles bicis, el cemento. Si quieres que tus articulaciones te sigan respondiendo bien a partir de los sesenta años, no las destroces en suelos duros.

No seas como Forrest Gump. Corre con cabeza ¡y controla los kilómetros! Porque te puede pasar como a él, que te acabes cansando y dejes este maravilloso deporte de lado.