La mayoría de runners somos ‘animales urbanos’, con poca o nula experiencia en el campo o en la naturaleza. Si bien a todos nos parecería un disparate intentar una ascensión al pico de una montaña complicada sin haber puesto un pie en una sierra, algo parecido debería pasarnos cuando nos vamos al campo o al monte a correr. Encima, muchos llevamos a nuestras mascotas para acompañarnos, ajenos a los riesgos que corren otros animales, corredores o ciclistas, y nuestros propios amigos peludos.

No hace falta que vayamos a hacer trail a una jungla en Malasia, en nuestro entorno cercano podemos tener ciertos riesgos que deberíamos controlar o minimizar. Además de animales potencialmente peligrosos en determinadas zonas de la Península Ibérica, como víboras o jabalíes, que, afortunadamente no suelen causar prácticamente problemas, hay otros ‘pequeños’ animalitos que sí nos pueden provocar ciertos daños.

Especialmente ‘agresivas’ están durante esta temporada las temidas “orugas procesionarias” que atraviesan caminos en los pinares, tan abundantes en suelo español. Ojo porque los pelos urticantes que sueltan cuando se defienden provocan fuertes reacciones alérgicas o inflamatorias, y pueden ser especialmente peligrosas para nuestros perros, también ‘urbanitas’ como nosotros y que desconocen los riesgos de juguetear o morder las orugas procesionarias. Marzo y abril son las épocas tradicionales de mayor riesgo. Hay orugas de este tipo en muchos parques y jardines, no sólo en pinares alejados de la ciudad, por lo que el riesgo puede estar a la vuelta de la esquina.

Los ataques por fauna salvaje son rarísimos en España, pero por el campo es habitual encontrarnos con víboras y culebras, cuyo veneno no es mortal (o no suele serlo) pero en caso de que nos ataquen los efectos secundarios sí que son molestos.

Otro riesgo que difícilmente podemos evitar al correr es el de ser víctimas de la picadura de abejas o avispas. Hay que tener mucha precaución en el monte si paramos a descansar en algún lugar sin mirar atentamente a nuestro alrededor. ¡Mucho cuidado al sentarte o pararte!

Sin caer en la exageración, hay más riesgos de lo que nos pensamos en el campo, por lo que más vale ser precavidos y llevar un móvil siempre encima para poder usarlo en caso de emergencia. Y no sólo por los animalitos e insectos, si no porque podemos sufrir una caída, un esguince o un problema muscular y necesitaremos pedir ayuda.

Y recuerda, mantén la calma, actúa de forma serena ante cualquier problema y ve a la naturaleza siempre que sea posible acompañado. De todas formas, el mayor riesgo para un corredor SIEMPRE en la naturaleza es el clima y lo rápido que pueden variar las condiciones a cielo abierto y en altitud.