El pulsómetro es como el cuentarrevoluciones de nuestro organismo, nos sirve para ver cómo estamos corriendo, cómo vamos de ritmo (por encima o por debajo de lo que debemos), nuestro estado de forma actual y nuestro cansancio acumulado. Es un indicador muy útil durante los entrenamientos para saber, en definitiva, cómo estamos corriendo.

No es cuestión de velocidad, pero sí que un corredor experimentado es capaz de saber cómo está corriendo simplemente mirando cuantas pulsaciones tiene. El pulso, la frecuencia cardíaca, nos da los datos necesarios para medir la intensidad del esfuerzo al que estamos sometiendo a nuestro organismo.

En primer lugar, deberíamos saber nuestra frecuencia cardíaca máxima, que varía según muchos factores - incluida la edad - aunque puedes hacer un test muy básico para obtener este dato: calienta unos 15 minutos suaves, corre entre 3 y 4 minutos a tope y luego tómate el pulso o mídelo con tu pulsómetro. El resultado es tu FCMax (frecuencia cardíaca máxima). También hay otra fórmula pero más inexacta: réstale a 220 tu edad, ese dato es tu FCMax. Lo ideal es hacerse una prueba de esfuerzo en un centro médico-deportivo. Ahí no hay margen de error.

Una vez que sepas cuál es tu frecuencia cardíaca máxima (imagínate que es 190 pulsaciones por minuto), puedes saber a qué ritmo debes hacer tus entrenamientos tranquilos/suaves o tiradas largas: entre el 60 y el 90% de tu FCMax. Volvemos al ejemplo de las 190 pulsaciones: esto querría decir que deberíamos hacer rodajes cómodos como mucho a un máximo de 165 pulsaciones aproximadamente. Por debajo de 150 pulsaciones estamos haciendo una carrera suave aeróbica que nos permitiría ir hablando con nuestro compañero y por encima de 175 estamos compitiendo y llevando nuestro corazón a tope de su capacidad.

Usar el pulsómetro, siempre y cuando sepamos interpretar nuestras pulsaciones, es muy útil para medir nuestro esfuerzo, regularnos en los entrenamientos y para saber cuál es nuestro estado de forma. Es muy curioso ver como cuando hacemos un entrenamiento de series/intervalos el tiempo que estamos parados recuperándonos entre serie y serie observamos cómo nos bajan las pulsaciones. Mientras más rápido bajan las pulsaciones en esos descansos más en forma estamos. Si las apuntamos al principio de temporada, al final veremos rápidamente la diferencia. Además, cuando estamos sobreentrenados o “pasados de rosca” en cuanto empezamos a rodar en el calentamiento vemos cómo nuestras pulsaciones están por encima de lo que es normal en nosotros cualquier otro día. También pasa cuando hemos descansado mal o tenemos un mal día… ¡Tu corazón te habla!

A veces es aconsejable olvidarse del pulsómetro y correr simplemente por sensaciones pero una prueba de esfuerzo realizada en un centro médico nos servirá de guía para entender y valorar la información que nuestro pulsómetro nos da sobre nosotros mismos. No dejes que la pantalla de tu flamante reloj-pulsómetro-gps te haga olvidarte de tus sensaciones, pero tenlo en cuenta e incluso déjate guiar para mejorar como runner en tus entrenamientos.

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