Correr tiene mucho de postureo, y nos gusta. Pero más allá de esto, los que corremos habitualmente hemos desarrollado casi sin darnos cuenta rodaje tras rodaje, carrera tras carrera, competición tras competición, un súper-poder (bueno, llamémosle habilidad) para reconocer y distinguir casi a leguas a un auténtico y genuino runner del clásico futinguero que corre una vez cada muchas semanas o meses o que intenta salir a correr algún día en vacaciones, antes del verano o quiere ponerse en forma para volver a jugar al fútbol o al tenis con l@s amig@s.

Gracias a la democratización de la ropa deportiva con camisetas, calzonas y mallas técnicas a 5 €, o incluso regaladas en las carreras, cada vez se hace más difícil saber quién es un runner de pro y quién un footinguero. Pero la prueba del algodón, el “elemental querido Watson”, y el diagnóstico certero siempre sale de una mirada de arriba abajo. Sí, abajo, en las zapatillas es donde reside el secreto.

Los runners usamos zapatillas específicas para correr (que por lo general cuestan mucho más caras que cualquier otro zapato que tengamos en el armario), y los futingueros usan botas de fútbol sala, zapatillas de pádel o tenis, modelos “casual” de última moda, o zapatillas muy fashion para ir al gimnasio que poco o nada protegen nuestros pies de los impactos corriendo. Incluso hay futingueros que, no se sabe muy bien cómo, siguen utilizando zapatillas de running de los años 80. ¿De dónde diablo las sacan?

Si quieres dar el salto de footinguero a runner lo mejor es que te pases por una tienda especializada de running, las hay ya en casi todas las ciudades y pueblos grandes, para acertar en la elección de cuál te viene mejor. Ojo que las zapatillas hay que elegirlas en función de:

- Tu pisada: el manido neutro y pronador, y olvídate de lo de supinador, casi seguro que no lo eres aunque casi todo el mundo piensa que lo es. Hay menos de un 5% de supinadores reales. Las zapatillas para pronadores suelen incorporar un material en la media suela de mayor dureza que el resto de la suela para intentar corregir la pisada y evitar lesiones y problemas a este tipo de corredores.

- Tu peso: No es lo mismo pesar 60 kg que 94, medir 1,90 que 1,58… La amortiguación se diseña para diferentes pesos. Parece obvio que si pesas 90 kg una zapatilla diseñada para corredores ligeros no te servirá de mucho, pero también ocurre al revés: hay zapatillas expresamente hechas para corredores pesados que de nada sirven a los que pesan poco.

- Tu sexo: Hay zapatillas diseñadas para mujeres y otras para hombres. Está demostrado que la forma de las caderas nos hacen pisar un poco distinto, el ancho de la plantilla es distinto en un alto porcentaje a igual número de pie… No es cuestión de que haya zapatillas rosas y otras azules (¡qué cosa más sexista!), si no de morfología.

- Tus características: Arco plantar alto, pies planos, corredores que talonan al correr o que corren de puntillas, corredores expertos o recién llegados al mundillo del running…

- Tu ritmo o el ritmo al que las vayas a usar: Hay zapatillas voladoras para los profesionales o los que compiten a 3’ el kilómetro, hay de entrenamientos para corredores pesados que ruedan lento, las hay de entrenos para corredores rápidos y ligeros, hay zapatillas mixtas para hacer series o ritmos altos…

- Tu lugar de entrenamiento/competición: hay zapatillas para trail, para correr en pista velocidad, medio fondo o fondo, en asfalto, con clavos también para el cross… Ojo que es importantísimo elegir correctamente las zapatillas según dónde corramos, para evitar resbalones, caídas, lesiones…

- Si todo esto ya te parece complicado súmale también el aspecto casi ‘filosófico’ de la aparición de modelos de zapatillas tipo ‘barefoot’ o ‘minimalistas’ o con mínima o nula amortiguación. Este es un debate largo que seguro que afrontaremos en este blog en no muchas semanas… Los hay que incluso corren descalzos esgrimiendo que así se lesionan menos.

Con todas estas variantes seguramente estarás pensando en hacer un máster para elegir las próximas ‘bambas’, ‘tenis’, ‘zapas’… para correr. Lo único que te recomendamos es que dejes de ser un futinguero y mimes tus pies, tendones, articulaciones, musculatura y huesos con unas buenas zapatillas de running.

¡No es por la estética, es por tu bienestar!

PD: Este bloguer inició sus primeros kms con unas Asics Tiger en el año 2000. Al mes tuvo que ir al fisioterapeuta por culpa de una periostitis tibial que le impedía casi andar.