Normalmente nos lesionamos por correr más de la cuenta, por hacerlo en sitios inapropiados, por no poner remedio a tiempo, por no trabajar la fuerza de nuestro tren inferior, por no trabajar el CORE… Hay tantas cuestiones por las que nos podemos lesionar que se hace difícil que algún experto pueda dar respuestas correctas a todas, pero sí que hay unas pautas que nos ayudarán muchísimo.

1. Evita el asfalto, corre por tierra. Las superficies duras son más lesivas, y rodar siempre por el gris asfalto es una condena para nuestra musculatura y articulaciones. Jubila tus zapatillas si tienen más de 800 kilómetros, y compra las que te protejan más, deja las ligeras para los que compiten fuerte ;)

2. Entrena la fuerza y déjate guiar por un entrenador titulado: las cargas de fuerza apropiadas (pesas, escaleras, cuestas…) bajo la supervisión de un experto te harán correr más rápido, más lejos, y con menos lesiones. Entrenar con un plan adecuado a tu nivel según tus circunstancias y objetivos evitará que te pases en todos los sentidos.

3. Visita al fisioterapeuta: benefíciate de los masajes de descarga, pregúntale todas tus dudas y cuéntale qué molestias tienes. Nadie como un fisio experto en deportes para orientarte, tratarte, decirte cuándo parar y cuándo seguir corriendo incluso si hay alguna molestia.

4. No ignores los dolores: una sobrecarga puede acabar en rotura, una molestia en un tendón, en tendinitis… Escucha tu cuerpo y descansa más, no somos profesionales. Una correcta alimentación y un buen descanso a veces hacen más por nuestro estado físico que salir a entrenar sin cabeza.

5. No te pases sumando kilómetros: Los corredores somos muy tozudos y muy ‘machacas’. Nos solemos pasar acumulando kilómetros, la mayoría de las veces no es necesario para los ritmos a los que competimos. Además, aumentar más de un 10% el kilometraje de una semana para otra suele ir asociado a la aparición de molestias y lesiones. Progresa muy poco a poco.