Como todo en exceso en la vida, el running puede llegar a convertirse en una obsesión insana si se te va de las manos, si dejas de hacer otras cosas sólo por correr, si tu vida gira única y exclusivamente entorno a unas zapatillas de correr, en las carreras, en los entrenamientos o en calcular los hidratos de carbono que has de consumir.

“Del running también se sale”. Los corredores tendemos a tomarnos muy en serio nuestro hobby, pero a veces olvidamos que no es más que eso, un hobby. Estar en forma, ser metódicos en nuestros hábitos y en nuestra alimentación, es muy positivo para nuestras vidas. Pero llevado al extremo es una tortura que puede interferir en nuestro día a día, en nuestra relación con la familia, con la pareja, con los amigos… Precisamente una de las cosas en las que ponemos más énfasis los Beer Runners es en el lado lúdico y social del running. Nos encanta salir a a correr con los amigos, compartir con ellos una cerveza tras el esfuerzo y que el running te una a más gente, no que te separe.

¿Merece la pena correr un día más a la semana para bajar 2’ nuestra marca en un 10km? ¿Merece la pena robarle más tiempo a la familia o a los estudios para ser finisher de tal o cuál prueba? Son respuestas complicadas, a veces sí nos compensa, a veces sí merece la pena esforzarse para lograr los objetivos, pero si lo pensamos con la mente fría simplemente la constancia y plantearnos objetivos a largo plazo en lugar de ser cortoplacistas, nos ayudará a alcanzar nuestras metas en más tiempo.

Sí quieres hacer más en menos tiempo, tal vez debas plantearte ponerte en manos de un entrenador, seguramente será capaz de sacar mucho más de ti sin tener que hipotecar más días a la semana o más horas.

Correr te da la felicidad, pero si te obsesionas, acabarás lejos de ella.