Las vacaciones de Semana Santa, son un periodo ideal para cambiar (para bien) nuestros hábitos, para mejorar nuestro estado de forma… Pero, sobre todo, es un momento perfecto para conocer nuevos sitios para entrenar, para descubrir nuevas rutas… En definitiva, para hacer cosas distintas a las que haces el resto del año, con más tiempo, con calma, sin estrés.

Eso sí, corras donde corras, mejor hacerlo en compañía pero, sobre todo, si terminas el entreno en un bar tomándote una cerveza, seguro que el placer será doble.


La playa

Solemos asociar la Semana Santa con las primeras visitas del año a la playa. No hay manera de resistirse a un ‘trotecito’ por la arena sintiendo la brisa del mar. La tentación de correr descalzos por la orilla es grande. En principio, y como norma general, te recomendamos que uses siempre las mismas zapatillas con las que corres por asfalto. Eso sí, también puedes salir a correr por el paseo marítimo y rematar el entreno con técnica de carrera descalzos en la zona de arena húmeda. Ojo, acuérdate que normalmente todas las playas tienen desnivel hacia el agua, así que si corres todos los días en el mismo sentido estarás corriendo de forma descompensada y apoyando más peso en una pierna que en otra.


La montaña/sierra

Si te vas unos días a la sierra no olvides llevarte tus zapatillas en la maleta. Si te sales de los caminos marcados lleva siempre encima el móvil o el gps para orientarte, se prudente y no te aventures demasiado si no conoces la zona o si no vas acompañado de alguien que la conozca, especialmente si hay poca visibilidad o si hace mal tiempo. Correr por la montaña y superar desniveles te ayudará a trabajar tu musculatura y será muy útil para cuando vuelvas al asfalto, pero debes hacerlo progresivo para evitar lesiones o sobrecargas. Además, respirar aire puro mientras corres es una experiencia única, sobre todo para los más urbanitas.

Es importante equiparte correctamente para salir a la montaña, mucha precaución con los terrenos si son excesivamente técnicos, lleva geles y barritas energéticas y protégete del frío, la lluvia y el viento.

Corre por la ciudad: ¡haz turismo!

¿Estás visitando otra ciudad? Aprovecha esos 40 minutos / 1 hora de running para hacer rutas por el centro histórico en momentos en los que hay menos peatones, como a primera hora de la mañana o por la tarde a última hora antes de cenar. Conocer otras ciudades y otras culturas corriendo es genial. No dudes en pararte para disfrutar de los monumentos o de los paisajes, y tendrás tiempo para visitar muchas calles y barrios que, posiblemente, jamás visitarás andando. Y después, puedes terminar el día en algún bar con encanto que se encuentre escondido entre una de las calles a las que has llegado. Esa cervecita tendrá un sabor único,

Incluso si no te vas de vacaciones, siempre puedes intentar redescubrir el centro de tu ciudad, la zona monumental… ¡A disfrutar estos días!