Siempre queremos más, siempre buscamos nuevos retos, nuevas experiencias y nuevas sensaciones. Tal vez sea la esencia del ser humano.

Y… ¿Por qué no hacer un triatlón? ¿Por qué no buscar nuevos retos ahora que llega el buen tiempo? En primer lugar deberías formularte varias preguntas, si respondes a todas que sí es muy probable que estés preparado para afrontar con un mínimo de garantías un triatlón de corta distancia (formatos flash, súper sprint a sprint). De todas formas, te recomendamos que entrenes específicamente con un entrenador titulado de triatlón o que sigas pautas de entrenamientos que puedes encontrar en webs de medios especializados en running para disfrutar a tope de tu primera experiencia triatlética. Puedes encontrar entrenadores cualificados en cualquier club de triatlón de tu provincia, es fácil.

NATACIÓN

Estamos hablando de triatlones - sobre distancias sprint - que conllevan nadar como máximo 750 metros. Así que, deberías ser capaz de nadar, como mínimo, 1 km sin parar en la piscina. Para los que no están acostumbrados a nadar esta es la disciplina más complicada de las tres porque es necesario invertir cierto tiempo en aprender a desarrollar una correcta técnica de natación. Ni que decir tiene que si puedes recibir clases para mejorar tu brazada, posición, estilo… o ponerte en manos de un entrenador de triatlón o de natación que pueda orientarte. Las mejoras son enormes y mucho más rápidas de lo que puedas imaginar. Una sesión de unos 2.000 metros a la semana deberían de ser suficientes para ‘flotar’ durante la natación en cualquier triatlón corto.

Si no estás acostumbrado a nadar en aguas abiertas,te recomendamos que elijas triatlones en los que la natación se desarrolle en lagos o en zonas de bahía con poco oleaje. Nadar en aguas abiertas y con oleaje multiplica el esfuerzo.

Si eres mal nadador o lento, colócate en los laterales en la salida. Así recibirás menos golpes y tu experiencia será algo menos estresante.

CICLISMO

Casi todo el mundo sabe montar en bici, pero no todo el mundo sabe rodar en pelotón o no todo el mundo tiene una técnica suficiente para los ascensos y descensos (para triatlones cross con bici de montaña por terrenos escarpados), o no tienes los suficientes kilometros de entrenamientos acumulados como para disfrutar a tope este segundo segmento. En primer lugar elige bien la bici y, en segundo lugar, acostumbrate a salir al menos un día a la semana como mínimo 2 horas seguidas. El ciclismo además de ser un un complemento perfecto para la carrera a pie como entrenamiento cruzado, nos servirá para correr más rápido y para trabajar nuestro sistema aeróbico de forma diferente.

El problema fundamental de la bici es, además de aguantar los kilómetros que marque la prueba, acostumbrarse a las transiciones. Tanto la T1 (natación-ciclismo) como la T2 (ciclismo-carrera a pie) son bastante duras. Tómatelas con calma y evita los calambres en la primera, y las malas sensaciones en la segunda. Cuando empieces a correr, después de la bici, notarás tus cuádriceps totalmente congestionados. Es una sensación habitual que desaparecerá a los pocos minutos de empezar a correr. Te recomendamos que practiques las transiciones por dos motivos: uno para ganar tiempo en tu triatlón y otra para acostumbrar a la musculatura y a tu organismo al cambio de disciplina.

CARRERA A PIE

Parece la parte más fácil, y lo es, pero las sensaciones serán muy distintas a las que estás acostumbrado como runner, ya  que llegarás muy fatigado y congestionado. Tómatelo con calma en los metros iniciales y no olvides hidratarte bien.

Como sabemos que eres un #BeerRunner no olvides disfrutar con los amigos tras la prueba y tómate una buena cerveza con ellos para celebrar que acabas de convertirte en un nuevo triatleta.

¡Ánimo!