Un runner con experiencia vale por dos. Pero incluso aquellos que llevan más años corriendo, aquellos que cuentan sus participaciones en carreras populares por decenas o centenas, meten la pata en cosas que son aparentemente sencillas de controlar.

El desayuno: Especialmente en pruebas de más de 10 km, el desayuno es fundamental. Lo primero es desayunar lo que normalmente desayunas, déjate de experimentos y de probar cosas raras a las que no estás acostumbrad@. Eso sí, evita las grasas, las cosas difíciles de digerir… Si no te van bien los lácteos, ¡evítalos! Muchos expertos lo que recomiendan es evitar grasas y alimentos con mucha fibra (incluso el pan integral).

No te enfades si algo no te cuadra: A veces, llegamos a una carrera perfectamente entrenados, a tope, motivados… peeeeeroooooo… Resulta que llueve, hace viento, o un calor brutal que hará que no puedas correr y parar el crono en el tiempo deseado. Cuando esto ocurre muchos nos frustramos, nos enfadamos. Asume las circunstancias que rodean una carrera, luchar contra lo que no puedes vencer no tiene sentido. Siempre hay más carreras donde lograr los objetivos deportivos.

Corre con cabeza: No salgas a tope, ese es un error muy típico que puede hacerte sufrir mucho al final de la prueba. Hay que correr en ‘negativo’, de menos a más, apretando en los kilómetros finales. Reservar y controlar energía y ritmo en los primeros kilómetros te permitirá correr más fuerte y recuperar al final. No es sólo algo físico, psicológicamente es fundamental tener reservas para apretar y marcarte un final de película.

Concéntrate: Cuando estamos concentrados totalmente en nuestra pisada, en nuestra respiración, en la trazada, en controlar el grupo en el que estamos… corremos más y mejor. Para aguantar un ritmo constante nuestra cabeza tiene que estar plenamente metida en la prueba. De todas formas, depende de tu objetivo, si vas a una carrera a divertirte tampoco es necesario que entres en un estado casi de meditación, pero si quieres sacar el máximo rendimiento de tu cuerpo, tu cabeza tiene que estar totalmente en lo que estás haciendo.

Date un premio: Los Beer Runners lo tenemos fácil, nos tomamos una cerveza tras cruzar la meta. Además de la cerveza, plantéate premiarte con una buena comida, salir con la familia a algún sitio especial, darte un capricho… Todo esto te ayudará a ir más relajado a la línea de salida, y pase lo que pase, siempre tras el esfuerzo tendrás una recompensa. (Esto es clave en los entrenamientos en grupo). ¿Se te ocurre alguna forma de terminar una carrera mejor que brindando con los compañeros?

Cuidado con la extra motivación: Si corres con música, ojo. Una canción ‘cañera’ en la salida puede hacerte arrancar demasiado rápido y te pasará factura. Lo mismo te puede pasar si atraviesas una calle con mucho público animando, te vienes ‘arriba’ y luego, lo pagas. También te puede pasar si parte de la prueba discurre cuesta abajo, o si en un trail subes a una cima y te recreas alargando la zancada en la bajada… Mucho ojo.

Avituallamientos: Es difícil acertar, pero muy a menudo no nos hidratamos lo suficiente ni a tiempo en las carreras, y esto nos puede acarrear problemas musculares, calambres, en la parte final de la prueba. También nos puede ocurrir lo contrario, que bebamos tanto antes y durante la prueba que tengamos que parar a orinar, o que tengamos algún problema estomacal. Si tienes sed, ya es tarde, ya te estás deshidratando.

Disfruta: Muy a menudo estamos tan obsesionados con las carreras que olvidamos que hacemos esto para divertirnos. Si cada carrera supone un mal día para ti, si cada carrera te mete en una espiral de presión y competitividad insana, replantéate tus objetivos. Un voluntario, una vez, me vio con tal cara de sufrimiento que me lanzó un “Take it easy!” que me desarmó. Está bien luchar, pero tan bien es positivo disfrutar.