Pronador, neutro, supinador… aunque al común de los mortales esto le suena a chino, los corredores es de las primeras cosas que aprendemos a diferenciar. Ojo que muchos piensan que tienen un tipo de pisada cuando corren (a esto se refieren estas palabrotas) y resulta que son lo contrario, o incluso dependiendo del ritmo al que vaya apoyan una parte u otra del pie en el suelo…

Antes de nada, lo ideal es que visites a un podólogo o a un especialista de una tienda de running para que te asesore viendo tus antiguas zapatillas, haciéndote algunas pruebas y observando cómo gastas la suela… Los runners usamos zapatillas específicas para correr (que por lo general cuestan mucho más caras que cualquier otro zapato que tengamos en el armario), y el principal error de principiante es correr con botas de fútbol sala, zapatillas de pádel o tenis, modelos “casual” de última moda, o zapatillas muy fashion para ir al gimnasio que poco o nada protegen nuestros pies de los impactos corriendo. 

¿Qué tengo que tener en cuenta para elegir mis zapatillas?

- Tu pisada: el manido neutro y pronador, y olvídate de lo de supinador, casi seguro que no lo eres aunque casi todo el mundo piensa que lo es. Hay menos de un 5% de supinadores reales. Las zapatillas para pronadores suelen incorporar un material en la media suela de mayor dureza que el resto de la suela para intentar corregir la pisada y evitar lesiones y problemas a este tipo de corredores. Los amigos de runners.es nos explican qué es esto de pronar o pisar neutro corriendo: “En la carrera a pie hay tres fases, primero una de impacto en la que el talón choca con el suelo, una segunda de apoyo, donde la planta del pie está en contacto con el suelo y la tercera fase que es la impulsión, que es cuando los dedos provocan el desplazamiento. La pronación se produce cuando en la segunda fase: el pie se 'hunde' hacia dentro. La supinación es la reacción contraria, 'hundimiento' hacia el exterior, y la pisada neutra es en la que no se produce ningún hundimiento del pie, siendo el eje del desplazamiento lineal.

- Tu peso: No es lo mismo pesar 60 kg que 94, medir 1,90 que 1,58… La amortiguación se diseña para diferentes pesos. Parece obvio que si pesas 90 kg una zapatilla diseñada para corredores ligeros no te servirá de mucho, pero también ocurre al revés: hay zapatillas expresamente hechas para corredores pesados que de nada sirven a los que pesan poco.

- Tu sexo: Hay zapatillas diseñadas para mujeres y otras para hombres. Está demostrado que la forma de las caderas nos hace pisar un poco distinto, el ancho de la plantilla es distinto en un alto porcentaje a igual número de pie… No es cuestión de que haya zapatillas verdes y otras azules, si no de morfología. 

- Tus características: Arco plantar alto, pies planos, corredores que talonan al correr o que corren de puntillas, corredores expertos o recién llegados al mundillo del running… 

- Tu ritmo o el ritmo al que las vayas a usar: Hay zapatillas voladoras para los profesionales o los que compiten a 3’ el kilómetro, hay de entrenamientos para corredores pesados que ruedan lento, las hay de entrenos para corredores rápidos y ligeros, hay zapatillas mixtas para hacer series o ritmos altos… 

- Tu lugar de entrenamiento/competición: hay zapatillas para trail, para correr en pista velocidad, medio fondo o fondo, en asfalto, con clavos también para el cross… Ojo que es importantísimo elegir correctamente las zapatillas según dónde corramos, para evitar resbalones, caídas, lesiones…

Con todo esto ya tienes las claves principales para elegir las zapatillas que mejor se adapten a tus necesidades y recuerda siempre dejarte aconsejar por profesionales.