Para disfrutar de un estilo de vida activo, hay que adoptar pautas de alimentación saludables. Somos lo que comemos (y lo que bebemos) por eso hay que empezar cuidando nuestra alimentación.

La Dieta Mediterránea es uno de los modelos alimentarios más saludables del planeta. De hecho, algunos países de la cuenca mediterránea gozan de tasas de mortalidad por enfermedades crónicas más bajas y esperanza de vida más elevada, tal y como se desprende de numerosos estudios científicos.

El consumo moderado de bebidas fermentadas como el vino y la cerveza tiene cabida dentro de las pautas de la Dieta Mediterránea, que se caracteriza por el consumo de los siguientes alimentos:

  • Pan y derivados del trigo/cereales
  • Verduras, frutas y hortalizas
  • Legumbres
  • Bebidas fermentadas
  • Frutos secos
  • Aceite de oliva
  • Derivados lácteos: yogur/queso
  • Pescado

Así, este patrón de alimentación supone una importante fuente de:

  • Antioxidantes
  • Flavonoides
  • Ácido fólico
  • Fibra
  • Minerales (selenio, zinc, hierro, calcio)
  • Hidratos de carbono
  • Lípidos (AGM y AGP)
  • Proteínas

La cerveza en la Dieta Mediterránea

  • La cerveza es una bebida fermentada, de baja graduación alcohólica (4º-5º), con unas características específicas en su composición que la diferencian del resto de bebidas y le confieren un especial interés nutritivo.
  • Está elaborada con tres ingredientes naturales: agua, cebada y lúpulo.
  • Por este motivo, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable –principal referencia en materia nutricional de nuestro país- las bebidas fermentadas (cerveza, vino o sidra) de forma opcional y moderada.
  • Siempre se debe consumir con moderación por adultos sanos y respetar el principio de una alimentación sana y equilibrada.

Hidratación

En la práctica de ejercicio físico, se hace aún más necesaria la ingesta de líquidos para evitar los efectos de la deshidratación, tanto antes como durante y después de la actividad.

El agua es un recurso necesario para la vida, principal componente de nuestro organismo y esencial en el conjunto de la alimentación. Pero, además del agua, podemos evitar la deshidratación con el consumo de otras bebidas o alimentos ricos en agua, como la fruta o la verdura, o las bebidas fermentadas, como es el caso de la cerveza. El consumo moderado de esta bebida milenaria, elaborada a partir de agua (92%) y otros ingredientes como la cebada y el lúpulo, aporta a nuestro organismo otros nutrientes como el potasio, el fósforo, vitaminas y antioxidantes

Consejos para una hidratación óptima*:

  • Se necesitan entre 30-35 mil de agua al día por cada kilogramo de peso
  • Se debe beber agua con frecuencia, incluso cuando no hay sensación de sed
  • La ingestión de líquidos debe hacerse de forma gradual. Es recomendable una mayor cantidad por la mañana y a media tarde
  • Aumentar el consumo diario de frutas, verduras y ensaladas
  • Incrementar el consumo de otros líquidos (zumos, infusiones, lácteos, cerveza sin alcohol y bebidas fermentadas con moderación)
  • La temperatura de la bebida deberá estar entre los 11 y los 14ºC
  • Evitar la exposición continuada al sol, fundamentalmente entre las 12 y las 17 horas
  • Aumentar el aporte hídrico, antes y después de la práctica de ejercicio físico intenso

[*] “La hidratación y la cerveza” Prof. Jesús Román Martínez, Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación


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