Otoño es la mejor época para correr en España, sin duda: en el sur no hace mucho calor y en el norte no hace todavía tanto frío como para pensarse si quedarse en casa o salir a devorar kilómetros.

Pero en otoño comienza a hacer frío y llegan los resfriados, los enfriamientos, y nuestras defensas comienzan a resentirse ante tanta lucha contra elementos ‘enemigos’.

Hay varias claves que debemos seguir a rajatabla para reducir el riesgo de padecer alguna enfermedad del sistema respiratorio. Incluso siguiendo estas recomendaciones, es clave una alimentación variada, tomar mucha fruta y recurrir a suplementos vitamínicos para mejorar nuestras defensas y acelerar la recuperación tras los entrenamientos.

  1. Evita las horas de más frío. Esto es complicado porque para muchos porque nuestros trabajos, estudios y obligaciones familiares nos lo impiden, pero si puedes correr a miedo día o a media tarde, mejor que hacerlo a las 7AM o por la noche. El aire que respirarán tus pulmones será menos frío.
  2. Equípate correctamente. Aunque es normal tener frío, un exceso de ropa al empezar a correr es contraproducente. Es mejor empezar a correr con sensación de frío que tenernos que quitar dos capas de ropa a los 10’ de empezar. Abrígate las manos con guantes, la cabeza con un gorro (es por donde más calor corporal se evapora) y el cuello con unas “bragas” o pañuelo. No olvides las gafas de sol y la protección para la piel. En invierno, el sol también es peligroso.
  3. Atención al post entreno. Es clave que nos abriguemos en cuanto nos paremos de correr. Cámbiate la ropa húmeda y ponte ropa seca y de abrigo, y así podrás tomarte la cerveza post carrera con los amigos sin riesgos. Si hace frío y quieres estirar, prueba a hacerlo en un sitio cerrado, o incluso espérate a volver a casa y estira cómodamente en el salón. No pasa nada por hacerlo un poco más tarde.
  4. Ojo al sobre-entrenamiento. Nuestras defensas se quedan ‘en cuadro’ en cuanto aparecen los primeros síntomas de sobre-entrenamiento. No te pases de la raya, entrena con cabeza y no hagas más kilómetros o esfuerzos de los que debes.
  5. Descansa bien. Nuestro organismo necesita horas de sueño para recuperarse de los esfuerzos y para reponer nuestro sistema inmunitario.
  6. Hidrátate correctamente. Aunque el cuerpo no nos pide tantos líquidos como en verano, es fundamental hidratarnos correctamente antes, durante y después de correr. Y más si estás resfriado. Tus mucosas necesitan líquido.
  7. La teoría de las ‘capas’. Mejor que usar un jersey muy abrigado, lo ideal es protegerte del frío cuando corras con varias capas de ropa. Un par de camisetas y un cortavientos es ideal para mantenernos sec@s el máximo tiempo posible.
  8. Evita los cambios de temperatura. Cuidado si vas en el coche con la calefacción a tope, te bajas y te pones a correr con 15 grados menos… Los cambios de temperatura nos afectan muchísimo. Mejor que no estés tan ‘calentito’ en el coche, y ‘aclimata’ el cuerpo correctamente.