A veces, lo más duro de correr no es sumar muchos kilómetros, o ir evolucionando como corredor a distancias más largas o a correr más rápido que antes. A menudo, lo más complicado es conciliar nuestra vida familiar y laboral con el running.

Saber dónde está el límite es complicado, y marcár los limites sin conocer tus horarios laborales, tus obligaciones, cómo es tu vida diaria… es muy dificial ya que cada runner es un mundo. Pero sí que parece clara la frontera entre conciliar o no conciliar respondiendo a estas preguntas con honestidad…

  • ¿El centro de tu vida es el running y todo lo que lo rodea?
  • ¿Dejas a tu pareja que haga la compra semanal sol@, o que haga todo en casa mientras tú te vas a correr?
  • ¿Habitualmente prefieres no salir con los amigos/familiares/pareja y madrugar para ir a una carrera o a entrenar?
  • ¿Has dejado de juntarte con tus amig@s de siempre y sólo hablas de ritmos, carreras o lesiones con los compañeros de running?
  • ¿Eres incapaz de saltarte un entrenamiento para hacer otras cosas?
  • ¿Correr te supone un problema con tu familia?
  • ¿Ya no te da tiempo ni a tomarte la cerveza con los compañeros de entrenamiento tras acabar de correr?

Posiblemente casi todos los runners en algún momento hemos encontrado dificultades para conciliar deporte y obligaciones, pero está en nuestras manos, por no decir nuestros pies, la posibilidad de revertir la situación y encontrar un equilibrio que nos permita disfrutar a tope de nuestro hobby, de nuestra familia, de los amigos, y del trabajo o los estudios.

AJUSTA TU HORARIO

Aunque a casi todos nos gusta correr a horas ‘normales’, la gran mayoría tenemos que hacer un gran esfuerzo y correr a primera hora de la mañana cuando nuestra familia descansa. Esta es la mejor solución, ya que tenemos todo el día para atender nuestras cargas laborales, familiares, obligaciones… Otra opción es correr a mediodía, sustituyendo la comida normal por un snack o comida ligera o directamente comiendo más tarde delante del ordenador. También hay quien decide salir a correr muy tarde, cuando casi nuestros organismos nos piden dormir. Eso sí, ajustar tu horario de esta forma suele permitirte mantener una regularidad y no perderte las tardes con tu familia.

AJUSTA TUS PRIORIDADES

A veces, menos es más, y entrenando menos días logramos mejores resultados. Si tienes cargas familiares, o un pico de trabajo o exámenes, plantéate correr menos días a la semana, o menos tiempo (pasa de una hora a 30 minutos). Posiblemente incluso mejores tu rendimiento. Eso sí, ponte en manos de un entrenador para guiarte. Si tienes más tiempo durante el fin de semana, madruga y aprovecha sábados y domingos para correr más tiempo y así entre semana puedes atender obligaciones.

AJUSTA TU PLAN

Si estás pasando un momento estresante en el trabajo, o afrontas una situación en el que tu familia requiere más tiempo que antes como el nacimiento de un hijo, una enfermedad… replantéate tu plan de entrenamientos. Lo mejor que puedes hacer es marcar objetivos realistas. Si estás pensando en correr un maratón, pero compruebas que tienes menos tiempo, o no lo corras o córrelo siendo consciente de que no harás la marca que quieres o de que sufrirás más de lo planeado. Piensa que hay carreras todos los fines de semana, que siempre puedes retomar los entrenamientos más en serio cuando tengas más tiempo o tu situación cambie.

AJUSTA TUS OBJETIVOS

¿Es para ti más importante bajar de una marca determinada o disfrutar con los amigos, familia o pareja? ¿Es más importante correr o llevar adelante tu trabajo/estudios? Si no eres un atleta profesional, seguro que entiendes que el running es para ti igual que para los demás una válvula de escape, una manera de mantenernos en forma y saludables, una forma de diversión sana y que nos libera del estrés de la vida moderna, incluso nuestro catalizador para disfrutar de la naturaleza o de nuestra ciudad. Nos oxigena. En el equilibrio está la felicidad.

¡No pierdas el norte!