Las lesiones, el dolor y el tiempo que nos vemos obligados a parar de correr son los peores enemigos de los corredores. Lo primero que hay que hacer cuando tenemos una lesión o molestia que nos provoca dolor al realizar ejercicio físico es ir a un fisioterapeuta, médico… Ellos son los que mejor nos pueden indicar qué nos pasa, cómo curarnos, cuándo y cuánto parar y, sobre todo, si hay que dejar de correr o si podemos realizar otras actividades complementarias.

Es muy habitual en lesiones como fascitis plantar o periostitis, que el fisio nos diga que podemos seguir corriendo pero sobre terreno ‘blando’ y bajando mucho el número de kilómetros. Pero hay otras lesiones musculares o articulares que desaconsejan mantener el impacto que supone correr. Por ejemplo, cuando tenemos una sobrecarga que no llega a ser rotura muscular o problemas en músculos muy determinados. Es habitual que en caso de tener el sóleo cargado el fisioterapeuta nos indique que podemos montar en bici pero sin ponernos de pie en las subidas, o si tenemos una lesión de rodilla que dejemos de correr pero que nademos sin dar la patada de impulso en la pared cada vez que iniciamos un largo.

La frustración que nos provoca tener que parar justo cuando estamos en mejor forma a veces se traduce en intentar hacer lo que no debemos. La bicicleta, la máquina elíptica del gimnasio y, sobre todo, la natación, son grandísimos aliados para seguir en forma cuando algunas lesiones nos paran, son ideales para mantener nuestra capacidad aeróbica y evitar que perdamos toda la forma. Eso sí, nada como el aquarunning (imitar el gesto de correr en la piscina sin tocar el suelo, usando un ‘palote’ o un cinturón flotador) para mantener la forma física sin recibir impactos. Las máquinas de remo de los gimnasio también pueden ayudarnos a estar en la mejor condición física. Y no olvides continuar tu rutina de estiramientos aunque no salgas a correr, eso sí, evitando estirar sin el consentimiento de un especialista algún músculo que tengas ‘tocado’.

Es vital mantener una buena alimentación durante el periodo de tiempo que no puedas correr o que tengas que hacer ejercicios como estos que te hemos contado, para evitar que cuando vuelvas a correr te veas mermado por un incipiente sobrepeso.

Y recuerda, si hay dolor: ¡para! Y visita a un experto.