Los corredores populares ‘pecamos’ a menudo de hacer todo lo posible por mejorar y olvidarnos de las cosas esenciales. Para correr rápido un medio maratón tienes que correr rápido un 10k, y para correr un 10k con tu mejor marca primero tendrás que correr un 5k más fuerte que nunca.

Por este motivo, si te has estancado en una determinada marca en los 10 kilómetros o en media maratón cuando antes mejorabas y lo hacías sin demasiado esfuerzo, es el momento de replantearte dos cosas. Lo primero es qué tipo de entrenamientos estás realizando y añadir rutinas como series cortas y medias (desde los 200m hasta los 1.000 metros), pero también empezar a competir en distancias inferiores para aprender a correr con más chispa. A veces participar en un 5.000 m, o en un cross sobre 8 km nos da un poco de pereza, pero son test ideales para forzar un poco la velocidad y aprender a movernos a ritmos más rápidos que los normales, entre 5 y 15 segundos más rápido por kilómetro que en un 10 km.

Incluso es una distancia a la que nos podemos enfrentar sin necesidad de ponernos un dorsal. Basta con que cualquier día hagamos un calentamiento de unos 20 minutos y busquemos con nuestro gps o en el parque en el que solemos entrenar un circuito lo más llano posible y probarnos. No es una distancia agónica como un 1.500 metros o un 3.000 que nos obligarían a ir realmente al límite de nuestro potencial, y tampoco es tan ‘tedioso’ como un 10km como para hacerlo en solitario.

En un 5.000 m sí que nos podemos arriesgar a ir a un ritmo exigente, si no eres capaz de aguantarlo a poco que bajes el ritmo llegarás a meta sin problemas, no te pasará tanta factura en la marca final como en un 10 ó 21 km, donde no arrancar a una velocidad adecuada a tus posibilidades reales te lastrará toda la competición y te obligará a sufrir muchos kilómetros. Es una distancia para ser valientes.

En definitiva, cuando estés estancado en 10 km, da un paso a una distancia menor y pruébate varias veces, reduce un poco el número de kilómetros en tus entrenamientos y aprovecha para hacer más series cortas y pesas (¡y técnica de carrera!). Correr más rápido está en tu mano.