Este año 2018 está siendo un poco atípico en lo climatológico, ya que el temido ‘calor’ normal de estas fechas ha tardado en llegar. Posiblemente tengamos altas temperaturas hasta algunas semanas o incluso meses más tarde de lo que estamos acostumbrados tradicionalmente.

Aunque todos estamos de acuerdo en que preferimos correr con buen tiempo a hacerlo con mucho frío, lluvia o viento, el exceso de calor es, posiblemente, lo peor para intentar hacer deporte al aire libre, especialmente a pleno sol y a las horas de más calor del día. 

Está demostrado científicamente que nuestro rendimiento deportivo disminuye cuando hace calor, por encima de los 20ºC es bastante notable esta disminución. De hecho, la temperatura idónea para correr largas distancias está sobre los 10ºC… así que imagínate lo que nos puede afectar correr con 30ºC, algo bastante habitual en las horas centrales del día en gran parte de la Península en los meses estivales, incluso en primavera en muchas zonas. 

1. Parece una perogrullada, pero lo mejor es… ¡huir del calor! ¿Y cómo se hace eso? Básicamente corriendo a primera hora de la mañana, incluso al amanecer, o hacerlo por la tarde a partir de las 19-20h. 

2. Además de las altas temperaturas hay que tener especial cuidado con el sol. Incluso al atardecer o al amanecer debemos usar protección solar, ni que decir tiene que el riesgo de quemarte la piel y los efectos a medio y largo plazo sobre nuestra salud son muy dañinos.

3. La hidratación previa es esencial. Ya sabes que cuando estás corriendo, si sientes sed, es que ya estás empezando a deshidratarte. En verano y con más de 25ºC hay que beber agua incluso horas antes de correr. Y aunque tras el ejercicio nos encanta nuestra recompensa en forma de cerveza y tapa, no hay que olvidarse de hidratarse correctamente durante toda la jornada.

4.  Debes usar un equipamiento adecuado al calor. No te abrigues. Es un mito falso eso de “sudar para adelgazar”. No cometas el error garrafal de abrigarte en exceso para sudar mucho, no sirve absolutamente para nada (bueno, para deshidratarte más y tener más probabilidad de sufrir un golpe de calor).

5. Protege tu cabeza con una gorra, pañuelo húmedo, visera… Y también tus ojos con unas buenas gafasde sol. 

6. El deporte ‘indoor’ es una gran opción en estos meses de altas temperaturas. Si lo tienes complicado por el trabajo, los estudios o las obligaciones familiares para entrenar a primera o última hora, prueba a correr en cinta, a ir a clases de spinning, hacer pesas para el tren inferior… Todo lo que puedas hacer bajo techo o en el gimnasio suma muchísimo. Sustituye días de running por trabajo en la piscina, máquina elíptica o clases y actividades grupales en el gimnasio.

7. ¡A la sombra! Aunque te aburra dar vueltas en el mismo sitio, es muy recomendable buscar la frescura de la vegetación y el césped en un parque, correr bajo los árboles. 

8. El agua es la clave. Usa alguno de los múltiples sistemas de hidratación ‘portátil’ que hay, desde riñoneras, camelbags o mochilas de trail, o simplemente lleva en la mano una botella de agua para beber y refrescarte por el camino. Bebe agua o mójate la cabeza cuando veas una fuente. Un truco bastante agradable es humedecerse la camiseta o la gorra antes de salir. 

9. Adaptarse es lo más inteligente que puedes hacer. Intenta correr menos kilómetros o menos tiempo, intenta planificar tu rutina más dura para el fin de semana o para los días de descanso de trabajo para poder hacerlos a primera hora (por ejemplo, la tirada larga semanal, las series…).

Esperamos que estos trucos para correr con calor te ayuden a hacer tus salidas de running más placenteras ahora que llega el calor. ¡Si tienes algún consejo más no dudes en compartirlo con nosotros!