“Me encantaría seguir corriendo cuando tenga setenta, ochenta… Mi objetivo no es correr una distancia en tal marca, yo lo que quiero es seguir corriendo toda mi vida, me da igual el ritmo”. Esto nos los dijo un ultra-fondista sevillano (Miguel Fernández Olivero) hace muchos años y es algo que ronda nuestra mente a menudo. Suscribimos cada una de estas palabras, correr hasta que el cuerpo diga basta, correr con canas, correr despacio, correr menos distancia… Correr en definitiva. Ese es el objetivo.

Ser un abuelo/abuela saludable, deportista, seguir haciendo deporte con gente más joven y seguir disfrutando de esta saludable pasión. Además, la gente que hace deporte envejece más lento y mejor, y mantienen la mente más clara.

Para seguir corriendo muuuuuchos años, la clave está en “dejar de hacer” o en “no hacer” directamente determinadas cosas:

  1. Evita los machaqueos innecesarios. Si corres 100-150 km a la semana a no ser que tengas un físico como Abel Antón o Martín Fiz lo más probable es que en pocos años sufras alguna lesión que te deje tocado. Incluso corriendo entre 40-70 km a la semana tienes riesgo de lesionarte, así que si quieres correr muchos años, no te castigues tanto de joven. Estira mucho, visita al fisio y renueva tus zapatillas habitualmente.
  2. Compite menos. Sí, si eres de los que corres competiciones todas las semanas, y cada vez más distancia, más rápido y más exigente, tu mente también se agota. Es importante tener objetivos para mantener la ilusión por salir a correr y para tener grandes metas que lograr cada temporada pero si te ‘quemas’ es probable que en pocos años le cojas ‘manía’ a ponerte un dorsal o a salir a entrenar.
  3. Deja de competir contra ti mismo. El ser humano pierde capacidades físicas a medida que pasan los años, nuestra musculatura se vuelve menos poderosa y elástica. Nos cansamos antes y, sobre todo, nos recuperamos más lentamente del esfuerzo. Muchos médicos recomiendan controlar nuestro ritmo cardíaco a partir de los 40 años, así que no tiene sentido ir siempre a tope para mejorar nuestra marca en 10km o en maratón. Cada edad tiene sus retos. Olvídate de correr tan rápido como cuando tenías 20 años y olvídate de correr como la gente de 30 años si has empezado a correr a los 42…
  4. Ten en cuenta que el asfalto es la superficie más lesiva, oblígate a correr por tierra, césped… evita el suelo “gris”, evita también las aceras, carriles bicis, el cemento. Si quieres que tus articulaciones te sigan respondiendo bien a partir de los sesenta años, no las destroces en suelos duros.
  5. Deja la anarquía para los punks. Encontrar una rutina en los horarios, unas pautas, hará que tu cuerpo te siga pidiendo hacer lo mismo cada año, cada temporada. Intenta correr siempre a una hora que te resulte lo más agradable posible, que te permita conciliar vida laboral, familiar… ¡y ocio! No somos profesionales, correr es nuestro hobby, no lo conviertas en una obligación.
  6. No pares. Sí, si tienes que parar cuando tengamos dolor, cuando estemos resfriados, cuando no nos apetezca salir a correr, cuando nuestra familia requiera más tiempo. No pasa nada por parar de correr una semana, un mes o un año. Siempre se puede volver, cuesta más trabajo pero empezar siempre es bonito y reconfortante. Igual que la forma física se pierde rápido, las personas que hacen mucho deporte también recuperan la forma antes.

Para muchos runners el objetivo es hacerse mayores corriendo, correr siempre. Si te cuidas correctamente, llegarás a ser un abuelo runner.

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