Cuando estés a punto para salir a correr en estas semanas de invierno y maldigas el frío, acuérdate de cuando no puedes salir en verano en plena ola de calor porque te derrites. El frío es mucho mejor para el rendimiento que el calor. Por el contrario, el principal problema del frío es coger un catarro o enfriarnos, ya que con las bajas temperaturas ponemos nuestras defensas al límite, especialmente con las tiradas largas. 

No vamos a entrar en ese complicado debate sobre qué frío es peor (el húmedo cerca del mar, el que viene con viento, el de las ciudades de interior…), pero para combatir el frío hay una solución muy antigua y efectiva: ponernos varias capas de abrigo. 

Por mucho frío que haga, una camiseta térmica bien ajustada, una camiseta de material técnico, y un buen cortavientos, nos protegerán perfectamente del exterior. Súmale unos guantes, gorro, y unas mallas largas, y las bajas temperaturas no podrán contigo. Ojo, piensa siempre en el consejo que suelen dar los atletas más veteranos: es bueno pasar un poco de frío al empezar a correr, porque si no pasarás calor a partir de los 10 minutos. No te abrigues en exceso, no merece la pena.

Eso sí, si al frío le sumamos lluvia la cosa cambia, ya que necesitaremos un buen chubasquero (ojo que no suelen transpirar bien y corremos riesgo de deshidratarnos sobre todo en distancias largas) y unos guantes que no calen.

El principal inconveniente y, reconozcámoslo, lo más desagradable siempre es arrancar. Pero se nos suele olvidar que antes de salir de casa podemos empezar un calentamiento sencillo que nos ayude a entrar en calor y a salir al exterior con unos grados extra. Basta con trotar un par de minutos sin movernos del sitio, o saltar sobre nuestros pies, hacer movilidad articular (hombros, rodillas, tobillos…) e incluso algunos ejercicios como sentadillas, abdominales o flexiones. Suave pero muy efectivo. 

A no ser que no nos quede más remedio, por trabajo u obligaciones, lo ideal es evitar las horas más gélidas: el amanecer y la noche cerrada. Y ojo que es habitual que cuando terminamos de correr nos olvidemos del frío que hemos pasado previamente y nos ponemos a charlar o estirar junto a los compañeros sin cambiarnos de ropa. Y entonces llega ese enfriamiento, dolor de garganta, fiebre… ¡un desastre! 

En esta época de máximo frío si salir a la calle no lo contemplas bajo ningún concepto, es el momento de sacarle rendimiento al gimnasio y al trabajo ‘indoor’. Correr en cinta, las máquinas elípticas o las clases de spinning son siempre una buena opción.

Y piensa en el calor del bar cuando termines el entrenamiento o la carrera. En ese pincho de tortilla y en la cerveza. Todo merece la pena por ese momento.