Las agujetas son como una maldición bíblica. Nadie se libra de ellas, ni los atletas de elite. Suelen aparecer durante las primeras 24 horas del primer día que hacemos un ejercicio al que no estamos acostumbrados, cuando nos tomamos un descanso de varios días/semanas de nuestra actividad, cuando volvemos al gimnasio tras meses de ausencia, o bien cuando hacemos algún esfuerzo muscular muy fuerte. También se usa el término DMAR (dolor muscular de aparición retardada) para referirse a ellas.

Aunque todas las madres creen tener el secreto para combatir las agujetas (“Tómate un vaso con azúcar, se te quitan seguro…”), estas teorías no se sostienen. Las agujetas son dolores musculares, producidos por la acumulación de deshechos en las fibras, inflamación de los tejidos y micro roturas. Provocan un dolor bastante desagradable, parece que nos afectan incluso a la movilidad de la extremidad y suelen aparece al día siguiente de haber hecho el ejercicio y puede durar hasta unos tres días. Lo peor es que nos duele incluso cuando tocamos la zona con la mano. Y si es desagradable tener agujetas en piernas o brazos, incluso peor es tener agujetas en las abdominales durante varios días, porque duelen hasta al reírnos o toser.

Resumiendo, las agujetas son dolores producidos por la fatiga excesiva del músculo. Así que para evitar las malditas agujetas en nuestra práctica runner nada mejor que:

  • Evitar sobreesfuerzos o el aumento brusco de distancia semanal.
  • Si volvemos a correr después de un tiempo sin hacerlo, lo mejor es empezar progresivamente y no pegarnos una paliza el primer día
  • Cuando hacemos series, pesas o ejercicios de fuerza (escaleras, cuestas…) lo mejor es no pasarnos de rosca y hacerlas también progresivas. Durante los descansos conviene trotar muy suave o estirar también suave para ir eliminando las toxinas de la musculatura.
  • Tras un entrenamiento duro o una competición exigente (un maratón, un trail por la montaña, una carrera en la que haya fuertes descensos…), lo ideal es trotar suavemente y estirar mucho y bien para mimar nuestra musculatura y prepararla para el descanso
  • Aunque parezca una locura, cuando tenemos agujetas en las piernas el mejor remedio, y el más eficaz, es salir de nuevo a correr. Poca distancia y poco tiempo a ritmo muy muy tranquilo. El ejercicio ligero nos ayudará a limpiar nuestro cuerpo y a activar la circulación de la sangre. Un buen masaje también ayuda a devolver nuestras fibras a su estado normal y eliminar las microrroturas e inflamaciones.

Es conveniente no confundir las agujetas con una rotura muscular. Las agujetas aparecen después, al día siguiente normalmente o a las varias horas. Un “tirón” o la clásica rotura, aparecen normalmente durante la práctica deportiva y el dolor es apreciable justo durante el ejercicio o inmediatamente después.

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