No es que nosotros pensemos que para ser un buen corredor, hay que correr un maratón, pero…¡igual os pica el gusanillo! Hay quien no ha corrido ni correrá un maratón pero entrena más o corre más rápido que la mayoría de maratonianos. Ser corredor no tiene que ser sinónimo de ser maratoniano. Se puede ser Beer Runner y no correr maratones. ¡No es una obligación en la vida de los que corremos por placer! Y tampoco es, o debería ser, el único objetivo en la mente de los que empiezan a dar zancadas.

Correr un maratón al menos una vez en la vida, es el objetivo para muchos corredores. Y no es un objetivo inalcanzable. Si llevas al menos un año corriendo habitualmente todas las semanas, puedes lanzarte a hacer uno de esos entrenamientos específicos para maratón de 16-20 semanas, eso sí, previo chequeo médico y prueba de esfuerzo para evitar riesgos innecesarios. Así contrastarás que no hay nada en tu organismo que desaconseje ponerte al límite durante 42 kilómetros y 195 metros.

La constancia y la persistencia son la clave para acabar tu primer maratón. Sigue el plan de entrenamiento y sé muy metódico cada día, cada vez que salgas a correr. Hay decenas de planes para todos los niveles en las webs especializadas de atletismo y casi un centenar de libros en español que hablan sobre cómo afrontar un maratón y convertirte en finisher.

Por otro lado, además de la constancia, es muy importante el descanso. Hay que respetar los tiempos de pausa para poder asimilar los entrenamientos establecidos. Aquí entra en juego la planificación. Sin plan, acabar un maratón (y más si eres novato) es una misión muy complicada y poco satisfactoria. Busca el objetivo y sé consecuente, sigue las órdenes del plan o de tu entrenador.

No es necesario que te compres todos los últimos gadgets para correr un maratón. Los gps, pulsómetros, los mp3, la última tecnología en ropa o calzado deportivo, las apps para móvil… todo esto es genial y te hacen la vida más fácil, pero no es imprescindible. Un cronómetro, unas buenas zapatillas de correr que has de renovar cada 2.000 kms más o menos y que sean idóneas para ti (neutro, pronador…), y a correr. Por cierto, si no vas a correr muy rápido, corre el maratón con las mismas zapatillas con las que entrenas. No hagas experimentos el día de la competición. No estrenes ropa ni complementos, no tomes geles o barritas si no las has probado antes en las tiradas largas. Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer.

Aunque eres un BeerRunners y ya sabes lo importante que es la hidratación, acuérdate de estar bien hidratado antes, durante y después de correr. Una cerveza después del maratón es obligatoria (en Berlín, por ejemplo, la dan nada más terminar) :-). Y la noche antes para templar un poco los nervios y dormir mejor. Pero no te olvides tampoco de tomar agua para favorecer la hidratación durante la carrera.

La estrategia es otro punto clave. Para saber un poco más, puedes echar un ojo a esta  entrada de nuestro blog en la que descubrirás cómo hacer que tu primer maratón no sea un calvario, queremos verte cruzar la meta con una sonrisa en los labios. No cometas el error de hacer cambios de ritmo, o de intentar correr ‘por encima de tus posibilidades’, así evitarás el flato también.

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